¿Globalización o soberanía alimentaria?
En este artículo queremos aclarar dos conceptos que nos conciernen y creemos que son de vital importancia en la realidad agrícola y ganadera actual.
Cuando hablamos de globalización, hablamos de un fenómeno basado en el aumento continuo de la interconexión entre las diferentes naciones dentro del plano económico, político, social y tecnológico. Si aterrizamos este concepto en el ámbito agrícola y ganadero, no es más que la liberalización del comercio alimentario entre las diferentes naciones.
Por otro lado, cuando hablamos de soberanía alimentaria, manifestamos el derecho de las naciones para establecer sus políticas y estrategias en torno a la producción, distribución y consumo alimentario, es decir crear medidas proteccionistas que favorezcan la producción nacional y se adapten a la realidad ecológica, social, económica y cultural de cada país.
Definidos ambos conceptos, ¿nos decantaríamos por la globalización o por la soberanía alimentaria?
Desde el punto de vista del agricultor, siempre defenderemos la soberanía alimentaria, sin embargo creemos que la globalización bien aplicada podría ser positiva. ¿Por qué soberanía alimentaria?: esencialmente porque consideramos que si al agricultor o ganadero español se le exige una serie de requerimientos y estándares de producción, la globalización puede llegar a ser un hándicap en según qué casos.
Por ejemplo, si a nosotros como productores de AOVE nos exigen una serie de obligaciones en lo que se refiere al uso de productos fitosanitarios para que cumplan con normativas nacionales y europeas, nos encontraríamos en una situación de desventaja si a determinados países no se le exigen las mismas obligaciones. Estos países entran en el circuito comercial con ventaja en costes, abaratando su producción y como consecuencia obteniendo un mayor marguen de maniobra.
Es de estas tesituras de donde nosotros como agricultores defendemos la soberanía alimentaria frente a la globalización, apostando por nuestro trabajo como productores y por nuestros estándares de calidad en la producción y comercialización de los diferentes productos nacionales.
Sin embargo, en ciertos casos la globalización podría ser positiva, siempre y cuando se regule y no ataque a la profesionalidad de los agricultores. Por ejemplo, todas aquellas frutas, verduras, hortalizas o similares afectados por la estacionalidad o por la imposibilidad de producirse en territorio nacional por diferentes motivos (Ejemplo: Anacardo).
Como conclusión, podríamos decir que el campo español necesita soberanía alimentaria y proteccionismo por parte de España y de la UE, sin embargo no nos cerramos ante la globalización y creemos que la misma bien entendida y regularizada podría aportar beneficios a la seguridad alimentaria.

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